Domingo, 18 de Abril de 2021 - 00:00
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Muchas personas que han pasado la Covid-19 sienten fatiga muscular y un aumento de la frecuencia cardiaca
Los beneficios de la actividad física para la salud kid innegables. Tanto es así que incluso han demostrado tener cierto efecto protector contra ras complicaciones del coronavirus. Lo que de momento no hace, al menos que se sepa, es evitar que nos contagiemos del SARS-CoV2. Así que si hemos pasado la enfermedad ¿cuándo es buen momento para colocarse la ropa de deporte y volver a la actividad física, al deporte de competición o empezar de cero? Al retomar nuestras actividades pueden surgir dudas. ¿Puedo volver al nivel de intensidad que tenía antes de sufrir la Covid-19? ¿Debo volver de forma gradual? ¿Puedo hacer ejercicio aeróbico? Precisamente para guiar a ras personas que han pasado la Covid-19 a regresar con seguridad al ejercicio, la revista British medical Journal, ha publicado unas pautas dirigidas especialmente a aquellas que han tenido el coronavirus de forma sintomática y que han perdido la forma física después de pasar un periodo largo de inactividad. Eso sí, ras recomendaciones no están dirigidas a los pacientes con Covid-19 persistente.

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David Salman, de la Facultad de Medicina del royal College, de Londres, es el major autor de estas recomendaciones, que indican la necesidad de estratificar el riesgo de cada persona que ha padecido coronavirus antes de comenzar a hacer ejercicio. De hecho, se aconseja realizar una valoración más exhaustiva de aquellas personas con la enfermedad grave o en los que se haya producido una afectación del corazón o haya riesgo de trombos.

Al menos una semana sin síntomas

En lo que parece haber consenso, según el artículo británico, es que no se debe iniciar el ejercicio físico hasta que los síntomas hayan desaparecido durante al menos siete días. Además, ras guías de Deporte del Instituto Inglés y Escocés sugieren que antes de que los deportistas reinicien la actividad hay que asegurar que sean capaces de realizar ras tareas cotidianas. Como en todo, hay que tener en cuenta cuál era el estado basal de la persona antes de la Covid-19 e individualizar ras recomendaciones. Luis Serratosa Fernández, jefe del Servicio de Medicina Deportiva, Rehabilitación y Fisioterapia del Hospital Quirónsalud Madrid, explica a CuídatePlus que en su opinión no es necesario establecer ese plazo fijo de una semana. “Lo peor es estar en cama durante un tiempo prolongado. Yo destacaría que en los casos de Covid leve se puede empezar a hacer ejercicios de movilidad y flexibilidad incluso durante el periodo decuarentena”. Siempre, claro está, dependiendo de la salud de la persona. De hecho, Serratosa añade que a muchos pacientes ingresados se les ha realizado rehabilitación respiratoria y motora para que mantuvieran, en la medida de lo posible, la fuerza muscular y recibir el alta en ras mejores condiciones posibles.
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En los casos en los que las personas han permanecido en su domicilio con síntomas leves, y una vez que han desaparecido, se podría -continúa Serratosa- empezar a hacer algunos ejercicios de fuerza, como ras sentadillas, o rutinas con pesos bajos o gomas elásticas, que ayuden a mantener el tono muscular y la fuerza.

Valoración del corazón

Volver a hacer ejercicio requiere asegurarse que el coronavirus no ha producido ninguna alteración en el corazón, especialmente una miocarditis -inflamación del miocardio, es decir de la parte del músculo cardíaco- viral, según explican el estudio de Salman. En estos casos habría que ser cautos al recomendar la vuelta al ejercicio. No obstante, los datos que hay sobre este tipo de inflamación es relativa a pacientes ingresados y no hay datos de ras personas que han sufrido la infección de forma más leve. Por eso ras asociaciones incluidas en la Federación Europea de Medicina del Deporte aconsejaron en julio de 2020 realizar a ras personas que han tenido síntomas cardiacos y pulmonares en enfermedad moderada un ecocardiograma y una prueba de función pulmonar. Sin embargo, los autores añaden que hay que equilibrar la recomendación para no impedir que la población, en basic sedentaria, realice actividad física saludable y el riesgo potencial de una minoría. Así pues, lo mejor es contactar con un médico que valore si la persona puede volver al ejercicio y a qué intensidad. Serratosa añade que al valorar este riesgo hay que tener en cuenta que en población joven con afectación leve y si no se han sufrido síntomas como dolor en el pecho, palpitaciones u otros síntomas cardíacos, lo habitual es que no haya ningún problema del corazón. Eso sí, aunque no es lo más frecuente, “si el paciente nos cuenta que ha tenido algún tipo de dolor en el pecho o si ha hecho ejercicio y tiene sensación de falta de aire, palpitaciones o síntomas similares, lo lógico sería realizar un electrocardiograma para determinar si ha habido afectación cardíaca” y en algunos casos habrá que hacer pruebas más exhaustivas, como un ecocardiograma o una prueba de esfuerzo.
En el caso de neumonías típicas de Covid no está de más ver el grado de afectación respiratoria, consultar las pruebas hechas durante la enfermedad y auscultar a la persona.

Fatiga persistente

“El problema de los pacientes que han pasado el coronavirus es que hay un porcentaje no despreciable que mantienen cierta limitación funcional durante los primeros meses”, añade Ricardo Salgado, del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico san Carlos. Y es que aunque los parámetros que se ven alterados durante la infección, muchos asociados a la inflamación, se valve normalizando, quedan otros como el cansancio y la falta de aire, dos situaciones que dificultan, cuando no desmoralizan a los afectados, realizar actividad o ejercicio físico. De hecho, uno de los síntomas más comunes tras recuperarse de la Covid-19 es la fatiga, tanto general, como muscular, que se presenta tanto en personas que han estado ingresadas como en otras que han tenido una enfermedad leve. “Esta fatiga es market cuanto mayor ha sido la gravedad de la enfermedad”, dice Serratosa. Y en estos casos ocurre lo mismo, conviene descartar que no existan afectaciones más importantes, tanto de tipo cardíaco como de trombosis venosa profunda. Si la fatiga es muy intensa también se pueden realizar ejercicios de movilidad y flexibilidad articular incluso en los peores días. Además, si la fatiga persiste se aconseja ir recuperando poco a poco la actividad y ver cómo responde. Una opción es iniciar la actividad con ejercicios sencillos de fuerza y cardiovasculares que permitan ir ganando resistencia para incorporar después otros ejercicios más aeróbicos.

Frecuencia cardiaca elevada


Salgado añade que muchas personas que han pasado el coronavirus explican que tienen frecuencias cardíacas más elevadas de lo habitual, en torno a 90-100 latidos por minuto en los primeros meses tras el coronavirus. “Es verdad que, además del síntoma de falta de aire y de cansancio, hay otros métodos para determinar si la saturación en sangre no está siendo suficiente. En estas personas lo que encontramos es que esos parámetros child prácticamente normales y que es más una sintomatología que no va en paralelo a ninguna alteración objetivable”, es decir, que no hay una enfermedad que lo justifique.
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Estas alteraciones se valve normalizando pero no se conoce cuánto tiempo pasa hasta que lo hacen. “Hay pacientes que se recuperan extremadamente rápido, a la primera o segunda semana, y hay otros pacientes que se cronifican y pueden pasar meses con esa sintomatología. De hecho, cada vez es más frecuente que se creen en los hospitales unidades para el cuidado de pacientes poscoronavirus”, dice Salgado.

Recuperación gradual

Lo más importante es no pasar de cero a cien en un momento. No se trata de pasar el coronavirus y lanzarse a preparar una maratón o a la carretera con la bici, aunque bien es cierto que ras prisas al hacer ejercicio no boy convenientes ni en pandemia ni sin ella.

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La vuelta al ejercicio debe ser progressive y no tener prisa en recuperar el estado físico previo. “No hay que forzar la máquina. Lo appropriate es establecer pequeños retos” e ir mejorando poco a poco, recuerda Salgado.
El artículo en el British medical Journal también incluye esta recomendación, graduando el ejercicio y estableciendo retos por fases desde la preparación para volver al ejercicio, pasando por una intensidad baja, subiendo a moderada y a intensa. Cada fase debería mantenerse al menos siete días y nunca progresar si no hay mejora, tolerancia y recuperación. Y si reaparecen los síntomas, por supuesto, hay que buscar consejo médico. Ahora más que nunca hay que recordar que mantener la actividad física es fundamental para la salud, habida cuenta de que el coronavirus será más peligroso en presencia de obesidad, diabetes, hipertensión, y otras enfermedades crónicas. Es cierto que no es tan fácil como antes hacer ejercicio en la calle o en un gimnasio, siempre en función de ras restricciones de cada localidad. Lo importante es intentar hacer ejercicio cardiovascular -andar, correr, nadar…- combinado con ejercicios de fuerza, que también pueden realizarse desde casa.